DemografíaEl Parque Natural ha sido sometido a un proceso combinado de varias actividades económicas predominantes: silvícolas (carboneo, descorche, entresacas, repoblación y plantación forestal, rozas, etc.); recolectivas (palma, cepas y tarama de brezo, setas, etc.); ganaderas (cabras, vacas y cerdos, principalmente) y cinegéticas (ciervo y corzo, fundamentalmente). Estos manejos e intervenciones no quedan distribuidos de forma uniforme en el tiempo ni en el espacio para el conjunto del territorio, variando el tipo, la intensidad y frecuencia según zonas del mismo. Hay que destacar la multiplicidad de relaciones físicas y funcionales que se establecen entre el Parque Natural y su entorno. Rodeado de importantes núcleos de dinamismo económico, como son la Bahía de Cádiz, el Campo de Gibraltar, Jerez de la Frontera, Ronda y la Costa del Sol, el Parque Natural muestra una baja intensidad de presencia humana, resultado de la desaparición paulatina de los asentamientos diseminados de población en el interior del mismo a lo largo de esta segunda mitad del siglo XX. Por otra parte, las vinculaciones del Parque Natural con algunas de las principales aglomeraciones urbanas de Andalucía y, en definitiva, las demandas que las poblaciones asentadas fuera de los límites del espacio protegido han planteado al mismo, han ido introduciendo diferenciaciones sustanciales, tanto en el paisaje como en la funcionalidad de cada una de las áreas que lo componen. La implantación de infraestructuras físicas tales como las grandes presas (Guadarranque, Charco Redondo, Celemín, Almodóvar, Barbate), la red eléctrica de alta tensión, o la red de carreteras, son una muestra del importante papel estratégico del Parque Natural para el sistema urbano y relacional del entorno del mismo. Imprimir |