Ecosistemas


La diversidad de ecosistemas presentes en el Parque Natural, junto a la situación geográfica tan peculiar en la cercanía del Estrecho, paso obligado de las aves en sus migraciones anuales, sientan las bases determinantes para explicar la riqueza y diversidad faunística de este espacio natural. Entre los herbívoros grandes mejor adaptados a estos bosques destacan el corzo y el ciervo Y los carnívoros menores, como el zorro, meloncillo, gineta, tejón, comadreja, etc., que aprovechan principalmente el nivel trófico ocupado por los pequeños mamíferos, como el conejo, lirón careto, ratón de campo, topillo, musaraña, etc. En los cursos fluviales serranos la nutria sigue desempeñando un destacado papel en la cadena trófica acuática, predando al barbo, la boga o la anguila. Entre las rapaces del Parque Natural destacan las estivales águilas calzadas y culebreras, junto a las sedentarias perdiceras, además de los gavilanes, azores, ratoneros, cernícalos, alimoches, halcones peregrinos, etc. Mención especial cabe hacer a los buitres, que es una especie siempre presente en el cielo serrano. En las noches, además, es fácil escuchar el canto desgarrado de los mochuelos, o los aflautados acordes del búho real, autillo o del cárabo, entre otras rapaces nocturnas. Las zonas de contacto entre los diferentes ecosistemas del Parque Natural se caracterizan por la elevada diversidad de pequeñas aves.

Principalmente en las cuevas cársticas existentes en el Parque Natural (Complejo Motilla-Ramblazo, Sierra de las Cabras) sirven de cobijo para once especies de murciélagos cavernícolas. Bajo las piedras, entre el matorral o refugiadas en el frescor de los arroyos, se cuentan hasta diez especies de anfibios y veinte de reptiles, por lo que sólo en el territorio del Parque Natural se halla representada el 50% de la herpetofauna continental peninsular. Finalmente, aunque la presencia humana en el área de estudio se remonta al Paleolítico (100.000-50.000 años A.C.), tal como lo demuestran los yacimientos de la Laguna de la Janda o la presencia del denominado "Hombre de Gibraltar" de raza Neanderthal, entre otros, no es hasta el III-IV milenio A.C., en el Neolítico, cuando se generalizan las manifestaciones culturales sobre la práctica totalidad del Parque Natural (dólmenes, necrópolis, abrigos con pinturas esquemáticas, etc.), resultado de un proceso de poblamiento general para el conjunto serrano, donde se practicaba la agricultura y la ganadería, alternando con la recolección y la caza.

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